Disipar el calor es fundamental en lugares de trabajo, por ello, se hace necesaria la ventilación o movimiento del aire.
Con los aireadores estáticos, se consigue evitar la acumulación de calor en el local. Al producirse un movimiento ascendente del calor, los aireadores se colocan en la parte superior de la cubierta, garantizando un correcto funcionamiento y evitando así la condensación del lugar.
En casos excepcionales, cuando se trabaja con productos químicos o nocivos, se utilizan aireadores motorizados para forzar la salida del aire y de agentes contaminantes, además de cumplir su función inicial de evacuación del calor. |